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Lapin: “Es una pena que no se valore más el patrimonio industrial de Poblenou”

Soy Lapin. Nací en Francia y soy ilustrador. Llevo 12 años viviendo en Barcelona. En una vida anterior estuve encerrado delante de una pantalla haciendo diseño gráfico. Lo aborrecí por completo. Lo que me gusta es dibujar en la calle, estar en contacto con la gente y plasmar lo que veo en mis libretas. Ya tengo una colección de 200 cuadernos con dibujos realizados durante los últimos años. En ellas sale la gente que voy conociendo y capturo todo lo que me rodea. Mi último libro es ‘Poblenou. Atlas Ilustrado de un Barrio Industrial’. En él he dibujado los lugares en peligro de extinción del barrio.

 

¿Por qué dibujas?

Es mi manera de proceder lo que veo. Cuando llegué a Barcelona me puse a dibujar todavía más. No hablaba ni catalán ni castellano y el dibujo era el único idioma que podía manejar. Cuando me invitaban a alguna fiesta, siempre sacaba la libreta: así me relacionaba con la gente. Ahora se ha convertido en la manera en la que conecto con las personas.

 

¿También dibujabas de pequeño?

Sí, y no era muy distinto a lo que hago hoy. Suelo impartir clases en Elisava y en universidades de todo el mundo y cuando me presento a los alumnos les enseño una libreta que encontré en casa de mi madre. En ella hay retratos de personas, dinosaurios, aviones… Muy parecido a lo que dibujo ahora. Ese cuaderno estaba lleno por todas partes. Tengo tendencia a llenar toda la página.

 

¿Prestabas atención en clase o te pasabas el día dibujando?

Intentaba ser discreto, pero no podía dejar de hacer la caricatura del profe mientras daba clase. Siempre desarrollé la capacidad de dibujar a la vez de hacer otra cosa. Cuando salgo por Poblenou, además de dibujar lo que veo, siempre estoy atento a las conversaciones y a los ruidos de la ciudad. No concibo el dibujo como una burbuja, sino como una puerta hacia el mundo.

 

“No concibo el dibujo como una burbuja, sino como una puerta hacia el mundo”.

 

¿Saber dibujar no es un don?

Dibujar es una disciplina que se ha de trabajar. Todavía hoy sigo aprendiendo, es lo que me motiva, imaginar que no hay fin. Ya sea en la búsqueda de la forma, la estética o el lenguaje. El dibujo, además, puedes verlo en los niños, no es cuestión de don, sino de paciencia. Se trata de tener la capacidad de concentrarte y desarrollar algo. El dibujo es paciencia.

 

Lapin dibujando una de las páginas de ‘Poblenou. Atlas Ilustrado de un Barrio Industrial’

 

Eres uno de los grandes impulsores del sketching en Barcelona. ¿Qué es el sketching para quién todavía no lo conozca?

El sketching es la práctica de salir a dibujar por la calle y compartir las creaciones en las redes sociales. Es una disciplina que se ha desarrollado mucho en Barcelona. Su fundador, David Campanario, es de aquí aunque vive en Seattle (USA). Yo tuve la oportunidad de hacer el primer dibujo del blog “Urban Sketchers”, y con el tiempo se ha convertido en una organización súper dinámica y de carácter internacional. Hace 11 años que soy uno de los corresponsales de Barcelona. Tenemos un manifiesto de ocho puntos (léelo aquí), pero para mí lo más importante es que dibujamos in situ y contamos historias de lo que vemos.

 

¿Cómo descubriste Poblenou?

Me mudé de París a Barcelona porque quería vivir al lado del mar. Al principio viví en la Barceloneta: me gustó mucho el contraste del barrio con respecto al resto de la ciudad. A los pocos meses mi percepción cambió. Vi que era muy turístico, me robaron un par de bicis, los pisos eran pequeños. Un día, de vuelta del Primavera Sound a las cuatro o cinco de la noche, atravesé Poblenou a pie. Me encantó lo que transmitía el barrio. Pasé por calle Pujades y me encontré con un letrero que decía: Transportes Conejo.

 

Lapin significa conejo en francés. ¡Fue una señal…!

Me gustó mucho y quise explorar más a fondo el barrio. Más adelante surgió la oportunidad de mudarme aquí, y ni me lo pensé. Ya llevo once años, actualmente vivo con mi pareja Isabelle y mi hija Louise

 

“Comencé a dibujar los lugares de Poblenou para recordar el barrio del que me enamoré y vi que se estaba desvaneciendo”.

 

 

Comercios de Pere IV retratados por Lapin.

 

¿Cómo y por qué decidiste dibujar los lugares en peligro de extinción de Poblenou?

Primero empecé a hacerlo para mi, para recordar el Poblenou del que me enamoré años atrás, y vi que se estaba desvaneciendo. Después de la crisis volvieron muchas grúas al barrio y muchos edificios comenzaban a desaparecer. Pasó otra cosa… Fui a hacer un ciclo de conferencias en varias ciudades de China, y allí comencé a pensar en el hecho de vivir en una ciudad que ya no reconoces. Es muy difícil encontrar edificios y monumentos anteriores a los 70s en China. Han arrasado con todo para construir edificio de hasta 600 metros de altura.

 

Algo similar ha pasado aquí…

A la vuelta de ese viaje comencé a dibujar estos lugares en peligro de extinción de Poblenou. Los compartí en mis redes sociales y tuve muy buena respuesta. Ese trabajo de documentación, también era importante para otras personas. La gente me comentaba: ‘Por fin alguien que se interesa por el patrimomio humilde’. Con el plan del 22@ se están cargando muchos lugares con historia, para crear proyectos urbanísticos sin vida y con fecha de caducidad, por razones de especulación. Eso me molesta.

 

El skyline de Poblenou by Lapin

 

¿Qué te atrae de la estética del Poblenou industrial?

Me gustan en particular los lugares con letreros personales, fachadas con tipografías y rótulos llamativos, a veces pintadas con la fecha, o en la que aparecen dibujos. Viví el caso de un restaurante al lado de la parada de metro de Llacuna, el cual tenía un escudo con la fecha de construcción del edificio: 1924. Lo dibujé el último día en que servían comidas. Cuando volví quince días después para colorearlo… ¡Me encontré a un operario con una maza destrozando la fachada! Creo que hay que respetar ese patrimonio estético de Poblenou. Es posible hacerlo. Por ejemplo, la coctelería Balius, ha conservado el letrero y la fachada del negocio anterior, y el local tiene mucha personalidad.

 

“Con el plan de 22@ se están cargando muchos lugares con historia, para crear proyectos urbanísticos sin vida y con fecha de caducidad. Eso me molesta”.

 

¿Hay algún equipamiento nuevo de Poblenou que consideres atractivo?

Tengo que reconocer que el Disseny Hub tiene su interés, creo que ha sido un acierto juntar esos equipamientos (Museu del Disseny, el BCD –Barcelona Centre de Disseny– y el FAD –Foment de les Arts i del Disseny–) y que antes estaban fragmentados. Y aunque echo de menos los antiguos Encants, el nuevo emplazamiento es más cómodo.

 

El entrevistador retratado por Lapin.

 

¿Por qué no salen personas en el libro de Poblenou?

Casi todos mis libros están llenos de personas: son la esencia del paisaje. Una de las constantes de mi trabajo es mostrar a la gente que habita y da vida a los lugares. Pero para ‘Atlas Ilustrado’ me parecía adecuado reforzar la dureza de la situación, quitándole toda la vida al cuadro, y reflejar así la despersonalización de todo este proceso. Además, hay otro efecto colateral: mucha gente se tiene que ir del barrio porque no puede seguir pagando los alquileres, que cada vez son más caros.

 

¿Contarás más historias sobre el barrio?

Ahora me gustaría hacer un proyecto entrevistando y retratando a los vecinos de toda la vida del Poblenou que han vivido y padecen esta transformación tan salvaje del paisaje urbanístico. Cuando dibujo a las personas siempre me cuentan muchas cosas… Además, Poblenou siempre es una fuente contínua de inspiración.

 

Más sobre Lapin en su página web

 

Compra ‘Poblenou. Atlas ilustrado de un barrio industrial’ en Amazon

 

 

Conoce otros libros de Lapin

 

Barcelona. Callejeando con un sketcher

 

Barcelona original – 20 Postcards (Postcard Book)

 

Modernisme molt més que Gaudí

 

PARIS JE T’AIME (Sketching Lover’s Companion)


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