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Edgar Recasens: “Este premio no es nuestro. ¡Es de toda la familia!”

Me llamo Edgar Recasens. Pertenezco a la quinta generación del restaurante. Soy el encargado de dirigirlo junto a mi tío Jaume. También trabajan dos hermanos, dos sobrinos y sus parejas. Todos colaboramos en el proyecto. Cada uno de nosotros aportamos algo al negocio. Yo dirijo un poquito… ¡Lo que me dejan! Llevo 20 años trabajando en Can Recasens. Empecé con 15 años limpiando pollos, tirando la basura… He ido creciendo hasta el día de hoy. ¿El premio por nuestra trayectoria en los Premis Barcelona Restauració? Hace mucha ilusión. Pero no es nuestro: es de toda la familia. Un reconocimiento a la trayectoria de las cinco generaciones.

 

Ya se ven a los ejecutivos del Mobile World Congress por la Rambla de Poblenou.

Sí, comienzan a venir… ¡Esta tarde ya han llegado los guiris!

¿Cómo habéis vivido la semana después de recibir el premio a vuestra trayectoria?

Nos han felicitado muchos clientes. ¡Es de agradecer! Pero sobre todo hemos de dar las gracias a nuestros tatarabuelos. Ellos fundaron el negocio como carnicería-charcutería. A lo largo de los años, Recasens se ha ido transformando, adaptándose a las necesidades de los clientes y de los tiempos. Siempre al servicio de Poblenou.

¿Cómo lleváis ser uno de los buques insignia del barrio?

Es cierto que Recasens es un restaurante con solera. Nos conoce todo el mundo, pero nunca puedes bajar la guardia.  Cada día se ha de trabajar con ilusión y como si fuera el primero.

¿Qué encuentra el comensal en Recasens?

Una gran selección de quesos. ¡Tenemos 180 tipos de todo el mundo! Y también una gran variedad de embutidos. Somos especialistas en eso. También hacemos ensaladas, fondues, carpaccios… Pero además de la comida, lo importante de la experiencia Recasens es el entorno: la casa, la tradición familiar. Es un cóctel. Una energía. Nosotro lo definimos así: una energía.

El local va mutando…

Lo cambiamos según la época del año. Un día lo decoramos con calabazas, otro con pomelos… Jugamos con las frutas de temporada y más elementos. El restaurante está ubicado en la antigua casa de los abuelos (Rambla Poblenou, 102).

¿Vivían aquí?

Sí, en el piso de arriba. Actualmente son comedores. Pero… puedes notar la energía. Es algo especial que define la experiencia Recasens.

 

“Además de la comida, lo importante de la experiencia Recasens es el entorno: la casa, la tradición familiar. Es un cóctel. Una energía”.

 

Todo empezó en 1906.

Con dos locales. Uno era el que estamos actualmente. Durante la Guerra Civil perdimos una parte de este local. Hasta el año 2004 hubo una pared que partía en dos el actual espacio. Al lado había una bacallaneria. Vendían bacalao y comestibles. Durante la guerra no era sostenible mantener un local tan grande y la familia lo vendió. En el año 2000 murió mi yaya, Paquita, y decidimos montar un local en la calle Llull. Durante 17 años funcionó como charcutería.

Ahora está Es Guinot, desde hace dos años.

Exacto. Y en esa tienda comenzó el restaurante tal y como lo conocemos actualmente, en el 2001. Por el día funcionábamos como tienda, y por la noche lo convertíamos en restaurante.

¡Qué versatilidad!

La cosa fue creciendo… hasta que decidimos transformar la casa de mis abuelos en un restaurante. El actual Recasens. En 2007 ampliamos el negocio y es lo que se conoce hoy día como Can Recasens.

¿No os animáis a montar otro local?

Tenemos un proyecto entre manos. Estamos montando un nuevo restaurante en Sant Cugat. Surgió la posibilidad de comprar una masía y estamos proyectando un nuevo negocio. Aunque todavía está todo muy verde.

¿Tendrá el mismo espíritu que Can Recasens?

¡El mismo espíritu siempre! Pero la oferta… todavía está en el aire.

¿Es posible seguir creciendo en Poblenou?

Siempre decimos aquello de: ‘Menjar poc i pair bé’. Preferimos gestionar un solo restaurante y hacerlo bien. ¡Pero nunca se sabe!

Hace 20 años aquí no bajaba ni el Tato.

Hace 20 años estábamos solos. No había nada. Todo eran fábricas… era un barrio obrero. Nadie quería venir aquí. Oscurecía y no veías ni un alma en la calle. Poblenou ha cambiado mucho. Ahora es un barrio turístico, hay muchos hoteles, oficinas… También hay más competencia. Pero la competencia no da miedo: lo que hay que hacer es ser único y especial.

 

“La competencia no nos da miedo, lo que hay que hacer es ser único y especial”.

 

¿Cómo ser especial?

Ofreciendo los mejores productos. Todos nuestros proveedores son de hace mínimo 30 años. Son los proveedores con los que trabajaba la Yaya Paquita. Y seguimos con ellos. Por ejemplo, seguimos trabajando con el mismo proveedor de jamón desde hace décadas. Es un producto que nunca falla… En quesos variamos más.

Más productos estrella…

La butifarra de espinacas, la butifarra de trompetes de la mort, la butifarra con foie

¡Festival de butifarras!

También triunfa nuestro fuet, la llonganissa de payés, el bull blanco, el bull negro, la secallona…

¿Y si quiero vino?

Tenemos 130 referencias. En la carta ofrecemos 20 vinos, pero en nuestra vinoteca tenemos una gran selección para ofrecer cosas especiales a nuestros clientes. También, por supuesto, muchos vinos catalanes.

¿Hay recambio para la siguiente generación de Recasens?

Sí, nuestros hermanos ya tienen hijos. Son pequeños: siete, ocho, diez años. Pero bueno… ¡Ahí continúa la saga!

¿Tú qué harás?

Seguir. Me gusta trabajar en el restaurante: me siento realizado. Los clientes me llenan y el equipo también. ¡Seguiré!

 

Más información en la web de Can Recasens.


 

Texto y foto de Javier López.

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